Hay un tipo de mundos natales, ubicados en el núcleo sobre todo, pero que aparecen que otros lugares también. En este tipo de mundos, las ciudades solo pueden ser descritas como celestes, aéreas o verticales.
En algunos planetas, las ciudades gravitan en el aire, en otros se alzan desde el suelo hasta las alturas, otros mezclan ambos diseños. Puede que sea una única ciudad o unas pocas ciudades dispersas por el planeta. Pueden ser ciudades de meramente miles de metros de altura, o superar por mucho las nubes.
Estás ciudades, tienen algunos elementos en común;
— Muy elevadas densidades de población.
— Se estratifican fuertemente en altura, con las clases superiores literalmente por encima que las medias y las bajas.
— El trazado urbano requiere vehículos gravitatorios para moverse por ciudades que a menudo no están comunicadas para viajar por ellas a pie.
Las élites viven en las alturas, en entornos de lujo y corte donde los cielos están despejados para que sus vehículos se muevan por ellos. El clima puede ser frío, o incluso necesitar respiradores para salir al exterior, y el viento puede ser un serio peligro.
Ante la falta de terrenos horizontales, las paredes exteriores de ciertas fachadas se cubren de granjas hidropónicas o huertas verticales. Los agricultores trabajaban colgados de arneses, recolectando algas y vegetales, pero el trabajo también puede ser hecho por drones recolectores.
En lugar de tierra pesada, los huertos verticales utilizan membranas de bio-polímero y mallas de fibra de carbono que actúan como piel artificial sobre la fachada.
Los cultivos más comunes son los musgos y líquenes, ya que carecen de raíces leñosas y se adhieren a las superficies mediante microrrizas que funcionan como un pegamento biológico de alta resistencia.
Estos organismos forman una alfombra ligera que apenas añade carga estructural. Para la producción de alimento, se opta por micro-vegetales y brotes tiernos, los cuales se cosechan apenas alcanzan unos pocos centímetros; esto evita que el peso de la planta madura venza la tensión superficial de los soportes.
También existen variedades de hongos trepadores cuyo micelio se fusiona literalmente con los poros de la aleación del edificio, creando una simbiosis donde la planta ayuda a absorber las vibraciones producidas por el viento a cambio de nutrientes sintéticos.
Las clases medias copan los espacios intermedios, representando a los ciudadanos más típicos de estos mundos.
Las carreteras aéreas para los vehículos gravitatorios están muy bien perfilados, y es en las alturas medias donde el tráfico es más denso, una ordenada nube de miles de vehículos que no existe en los niveles superiores ni inferiores en tanto número.
El tráfico aéreo está dividido rígidamente por clases y licencias pagadas. Los vehículos de la clase media y baja vuelan por las densas capas inferiores de smog, mientras que los de clase alta pagan el acceso a las rutas superiores y vuelan en cielos despejados por encima de la contaminación.
Las clases bajas sobreviven en las partes inferiores de la ciudad, a veces entre las sombras de las alturas.
En los niveles que jamás ven el sol, percibir el día o la noche depende en algunas ciudades de la iluminación. Las horas se marcan mediante el oscurecimiento o la saturación de los carteles de neón comerciales, pero en otras ciudades, simplemente no es posible intuir la hora del día en los niveles bajos más que por la afluencia de vehículos gravitatorios o personas.
La total ausencia de luz natural en los niveles inferiores provoca palidez endémica y alteraciones metabólicas crónicas. Las corporaciones farmacéuticas hacen fortunas vendiendo suplementos vitamínicos obligatorios y sesiones en cabinas de luz ultravioleta.
Los bajos fondos pueden tener cabida literal en estas zonas, y es posible incluso que una ciudad vertedero exista por debajo, donde sus habitantes sueñan con alcanzar las clases bajas de la ciudad sobre ellos.
En estas ciudades muchas veces se consumen como moda chicles o caramelos especiales para igualar la presión de los oídos en los veloces cambios de altura y presión, y los forasteros solían sufrir mareos o sangrados nasales leves tras un descenso rápido.
Los edificios de kilómetros de altura no son siempre rígidos; oscilaban con el viento y la actividad sísmica. El suave y constante crujido de los estabilizadores inerciales es el ruido blanco con el que la población se acostumbran a dormir.
Tirar cualquier objeto al vacío es el delito más castigado en muchas jurisdicciónes.
Los desperdicios se arrojan por inmensos conductos verticales, y a veces la inercia de su caída libre es aprovechada por turbinas magnéticas que generan energía.
Todo el reparto de mercancías es aéreo, desde robots voladores trayendo mercancías a terrazas o azoteas, conductores repartiendo paquetes, o pequeños tenderetes flotantes que se acercan a las terrazas a ofrecer sus productos.
La estratificación social se infiltra en la jerga cotidiana. Expresiones como "pensar por las nubes" significan elitismo o arrogancia, mientras que "irse al fondo" o "tocar los cimientos" sustituyen a palabras como arruinarse o fracasar. Ser una "lombriz" es un término despectivo para quienes viven sin despegarse del suelo, o en los subterráneos, o en los vertederos bajo la ciudad.
Clase alta: Burocracia 1, Computadoras 0, Diplomacia 1, Manejo de vehículos (Gravitatorios) 1, Socializar 1.
Clase media: Burocracia 1, Computadoras 0, Manejo de vehículos (Gravitatorios) 2, Observar 1.
Clase baja: Burocracia 1, Callejeo 1, Computadoras 0, Regatear 1, Manejo de vehículos (Gravitatorios) 1
Ganchos sugeridos: "Quiero ver la galaxia", "Llegaré a lo más alto", Mejor que los de abajo, Animal social, Viajar fuera de la ciudad, Nacido sobre las nubes, Nunca he pisado el suelo.
Lombriz: Burocracia 1, Callejeo 1, Computadoras 0, Regatear 1, Supervivencia (Ciudad) 1
Ganchos sugeridos: "Quiero ver la galaxia", "Estúpidos habitantes del núcleo", Salir adelante, Incompetente social, Rata de desguace , Bribón, Sin techo.



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