[...]cuyo contenido suscribo punto por punto. Sobre todo la parte en la que cuenta como un par de décadas atrás Internet era algo que muchísima gente aprovechaba para expresar su creatividad, sus ganas de contar y/o compartir algo. Que no era utópico, pero sí más libre que en la actualidad, y sin duda mejor que aquello en lo que se ha convertido ahora: un escaparate de tiendas y empresas, y una carrera de ratas en las que todo el mundo quiere monetizarse haciendo una marca de sí mismo. Hace unos años era frecuente encontrar páginas creadas por particulares dedicadas a los temas más diversos, mientras que ahora todo son redes sociales, algoritmos y las IA. Resulta deprimente, y a ratos incluso repulsivo. Y eso sin siquiera pensar en el uso que se la ha dado, y se le sigue dando, para la polarización política e ideológica.
En este contexto, escribir un blog es algo que se hace, básicamente, "por amor al arte", como se suele decir. Nadie va a sacar un céntimo de esto, y nadie va a tener muchos lectores, esa época terminó hace tiempo. Pero en realidad eso no me importa, como no creo que le importe a cualquiera que, estando ya cercano el año 2027, todavía se dedique a esto de redactar entradas en un blog en lugar de meramente escribir lo primero que le pase por la cabeza en alguna red social, o directamente hablar delante de una cámara para YouTube, Instagram, Tik Tok o la última red social que haya aparecido por ahí. Me parece que puedo afirmar con cierta seguridad que los que escribimos en un blog estamos satisfechos con la situación. Habrá pocos lectores, pero no suele ser gente que pasaba por ahí. Compartimos aficiones e intereses, comparamos puntos de vista (al menos en mi experiencia y en la de los blogs que sigo, no puedo hablar por absolutamente todos, pero sospecho que con la mayoría será algo similar).
[...]Y eso último es lo que más me fastidia: pensar que poco a poco todo funciona en internet un poco peor cada día. Porque lo primero que he hecho, después de que Cronista me escribiera, ha sido hacer una búsqueda para ver si esto le había pasado a más gente. Y no ha sido fácil encontrar nada que me diera una pista. No encuentro foros oficiales, no encuentro información como la encontraba antes. Recibo opiniones de las IA de Google porque en el curro tengo que usar Google como buscador, y no saben por dónde les va la vaina. Y en casa, que uso otros buscadores, tampoco encuentro nada. Pero es que no es la primera vez que me sucede. Cada vez me cuesta más encontrar algo en internet haciendo una búsqueda, y no sé si es que yo me estoy volviendo más tonto con el paso de los años o es que todo funciona peor. Ninguna de las dos opciones son buenas, pero casi preferiría ser yo el que se lía y no encuentra nada, porque al menos así, el resto de la sociedad igual iría tirando.
No sé, igual es que me estoy haciendo viejo y gruñón, y estoy ya agitando el puñito hacia las nubes como el abuelo Simpson. Pero la brillante promesa de internet me resulta cada vez menos luminosa. Cuando comencé a usar la web desde la Universidad, allá por el año 1995, descubrir todo lo que había allí, toda la información, todo el conocimiento, todo el debate... era abrumador, pero de un modo maravilloso. Era como si tuviera acceso a la Biblioteca de Alejandría, al Archivo Akhásico, al Aleph. Ya no hacía falta comprar enciclopedias, porque todo estaba en internet, y todo se podía encontrar, a una URL de distancia. Y cada año había más información. más buscadores, más facilidades. Hubo un tiempo en el que internet iba hacia arriba, y todos nos elevábamos con ella.
Y, a día de hoy, siento que no es así. Me doy cuenta de que lo que se sube a internet no es eterno, y solo es necesario ver el final de mi blogroll y los blogs que se han borrado. Trato de buscar algo y no recibo más que publicidad, o algoritmos que me tratan de influir para que vote a ciertas opciones políticas o para que me cabree y me tire todo el día pegado al móvil.
Al menos, por el momento, puedo seguir escribiendo en el blog. No sé por cuánto tiempo; supongo que hasta que a Google no le interese ya ni lo más mínimo mantener esto. Agradezco que siga habiendo comentarios, y gente que agite su puñito hacia las nubes, igual que yo. Me encontréis como me encontréis. Supongo que para algunos, es una costumbre venir aquí y leer. Os lo agradezco.

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